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    Ruta al Acueducto de las Herrerías. Obra faraónica en Campillo de Deleitosa

    Senderismo en las Villuercas Ibores y Jara

    Ruta al Acueducto de las Herrerías. Campillo de Deleitosa.

     

    100_9841[1]  Cuando el amigo Jaime, Circaetus, me invitó a explorar un territorio desconocido hasta la fecha no podía imaginar ni de lejos lo que se nos encontraríamos. Iban a ir por Campillo de Deleitosa, a ver unas herrerías que le habían comentado. No pude asistir por compromisos previos, pero por la noche me asome a la web de Jaime para ver las fotos de la excursión.

    Se adentraron en un valle muy profundo hasta una garganta que llevaba mucha agua. El paisaje de rivera muy bonito y singular, pero enseguida las imágenes mostraron una presa de sólida construcción e inmediatamente los senderistas paseaban por un canal de agua de metro y medio de alto por otro tanto de ancho.

    IMG_0308[1] El acueducto seguía y seguía ante el asombro que se iba haciendo mella en mí. Parecía que no acaba nunca, sujeto en una pared casi vertical y salvando las torrenteras con sólidos puentes.

    Cuando llegaron al lugar de la Herrería y vi el panorama no pude mas que coger el móvil para pedir explicaciones: donde está esto? como puede ser que pudiera haber pasado desapercibido? Las explicaciones de Jaime ahondaban más todavía en la fascinación que provocaba el lugar.

    Rápidamente echamos un vistazo al Sigpac y nos dimos cuenta que se apreciaba perfectamente en la foto satélite todo el recorrido del acueducto. Aproximadamente cinco kilómetros. En los mapas topográficos también está señalado.

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    IMG_0133[1] No tardamos en planificar un día de ruta por la zona. Quedamos en Campillo de Deleitosa gentes de Logrosán, Berzocana, Alía, Guadalupe, Navezuelas…

    Sobre las 10 de la mañana se reunío el personal y tras apretujarnos en pocos vehículos, ya que debemos dejar en el pueblo algunos para volver luego, nos dirigimos a una pista que está casi en la cima de la sierra del puerto de Delitosa.

    Es la última pista que hay a la izquierda antes de cambiar la vertiente, a unos tres kiómetros del pueblo.

     

    100_0327[1] Dejamos los coches y empezamos a andar por el camino del Robledillo, que va descendiendo suavemente por la umbría de la Sierra de Juncaldilla.

    A medida que nos adentramos en el valle el ecosistema se vuelve rabiosamente autóctono. De restos de eucaliptos y pinos pasamos al bosque cerrado de encina, madroños y alcornoques principalmente.

    En la primera parte y con los riscos cerca se fácil visualizar las bandadas de buitres que dominan las alturas. Al fondo estará casi siempre presente la Cueva de Juan Candilla. Es una espectacular gruta donde hay pinturas rupestres y que ha servido de escondite la los guerrilleros de todos los tiempos.

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    100_0330[1] 100_0337[1] IMG_0189[1] También veremos trozos del acueducto serpenteando por los pliegues del terreno. Otros tres kilómetros de dulce paseo hasta que en las proximidades de la garganta buscamos un atajo que nos lleva directamente a la presa.

    El emplazamiento está  bien elegido: a escasos metros ya se han unido las Gargantas de los Batanes, el Colmenar, el Canchar, los Torneros. Todas estas vienen a confluir en muy corto espacio.

    Entre todos estos cursos se forma la Garganta Descuernacabras, que va a desembocar en el río Tajo, cerca de Valdecañas de Tajo. En la época de lluvias el estruendo de las aguas debe ser importante en los estrechos que se forman en los laberintos de montañas en que se convierte el terreno.

    IMG_0175[1] El muro de la presa tiene un corte trapezoidal, de unos dos metros de ancho en la parte superior y mas de cuatro en la base. La altura es difícil determinar, debe ser unos cinco metros aproximadamente. Está construida en pizarra y cuarcita pegado con un potente mortero bastardo: arena y cal que conforman un cemento muy resistente. Hacia la mitad de la presa hay un aliviadero regulable para desaguar o nivelar el caudal de la balsa.

    El sitio es de una belleza extrema; fuera de la rutas convencionales y con el pequeño lago asegurando agua y humedad se ha conservado un entorno natural en el que se reúnen un montón de especies animales y vegetales de alto valor ecológico.

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    IMG_0197[1] Por la parte de la derecha discurre el acueducto. Al principio casi tapado por el manto vegetal, pero a poco que andemos, por las paredes primero, la vía se va limpiando hasta aparecer como un cajón en óptimas condiciones para la circulación. Metro y medio de alto y otro tanto de ancho de media; pues hay lugares donde la anchura llega a ser de dos metros y otras que se estrecha levemente.

    Según vamos haciendo pasos la obra empieza a tomar altura con respecto al río y esa perspectiva nos empieza a dar un idea de la magnitud de la construcción, que se tiene que hacer fuerte para sujetarse en el gran desnivel.

    IMG_0242[1] De momento el valle es muy cerrado y nos llama la atención la espesa flora de la rivera. Loros, acebos y alisos compiten en la orilla y los restos de nutrias son visibles. También los peces que todavía hay en esta parte.

    Enseguida apreciamos a consistencia del conjunto; los muros no son excesivamente gruesos aunque bien construidos y pegados con un mortero bastardo muy rico en cal. Los contrafuertes ayudan a sujetar las curvas y los tramos mas delicados.

    IMG_0264[1] IMG_0262[1]  Tan importante como el acueducto en sí o quizás lo determinante para su estado de conservación es la cimentación que lo sustenta. Una obra de ingeniería sólo al alcance de unos pocos. Hay sitios donde hay una pared de mas de dos metros que apuntala el trazado. En ocasiones se incorporan torrenteras y arroyos  que aumentan caudales.

    Especial cuidado tuvieron con el remate superior de las paredes. Realizado en su mayor parte con grandes lanchas mas anchas que la pared, suponen un tejadillo que la salva de humedades.

    100_0352[1]Pero lo realmente impresionante es cuando el acueducto llega al lugar de las Herrerías. Un ramal baja hasta un centro industrial minero en cuyo núcleo, un molino haría el trabajo grueso de la explotación.

    hay otros restos alrededor y todavía se ven mocos de fragua y otros vestigios de la actividad.

    También quedan tuberías, edificios e industria de quien fue el último mecenas del canal. Don Eusebio Gonzalez lo utilizó en la decada de los sesenta y setenta como salto de agua para producir electricidad. Tenía dos, uno aquí y otro unos kilómetros mas abajo.

    100_9797[1] Debió ser un modelo industrial muy antiguo y que en las Villuercas se repite en idénticas estructuras en la Herrería de Castañar de Ibor, donde nos encontramos un edificio exactamente igual a este, aquel  con un acueducto, que en sus primeras investigaciones sobre el terreno y fotografía aérea debe de tener mas de dos kilómetros.

    Sobre el origen de todo esto no hay estudios ni teorías, pero todas las referencias históricas atribuyen su origen a las centurias anteriores. Personalmente creo que solo en la época romana sería posible una construcción de este calibre.

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    IMG_0292[1] La herrería es un obra importante, pero lo verdaderamente monumental llegará después de seguir andando unos cientos de metros mas: es el gran muro, que en su punto central debe tener casi siete metros de altura.

    Sustenta treinta arcos que a su vez sostienen las paredes del acueducto. Todo es de piedra menos el remate superior de la conducción que lo hace en ladrillo. Resume la grandiosidad de esta obra, la perfección de su diseño y la maestría de su ejecución. Impresionante.

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    Ya llevábamos mas de dos kilómetros de acueducto y todavía nos quedaba otro tanto para disfrutar y deleitarnos con cada detalle constructivo que ahondaba mas en las sorpresas y los interrogantes que iban apareciendo.

    100_0400[1] Había veces que doblábamos una curva y ante nosotros aparecían cientos de metros mas que se agarraban a la sierra faldeando por un mismo nivel.

    Desde las Herrerías empezamos a otear restos de actividad minera en la pared de enfrente. Montones de tierra a modo de escombreras anuncian la ubicación de la boca o los lavaderos.

    Otras casinas y los caminos completan el conjunto. De hecho este valle debe ser de los mas mineros ya que la toponimia de lugar no dejan de evocar esta actividad: Cerro de las Minas, Las Minillas, Herrería, Torneros, Cerro Calero…

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    IMG_0318[1] Llegamos al final donde está el otro salto de agua.

    Desde aquí poco mas de kilómetro y medio para llegar al pueblo. Primero  hay que coger aire y subir el monte de manera directa.

    Cuando lleguemos a la cima encontraremos los caminos que nos devuelven a Campillo de Deleitosa, donde tendremos la oportunidad de conocer a los pocos habitantes que quedan en este perdido rincón de las Villuercas.

      Galerías de Fotos

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    Ruta por los Montes Viejos de las Villuercas. Berzocana - Garciaz - Aldeacentenera. Villuercas Ibores y Jara

    Turismo en las Villuerca, Ibores y Jara

    Rutas en Automóvil: Los Montes Viejos

    ruta-montes-villuerca[1] Berzocana - Garciaz - Aldeacentenera -

    Línea Verde

    Distancia:

    55 kilómetros.

    Tiempo Medio:

    70 minutos sin paradas.

    Dificultad:

    Baja

    Los territorios mas desconocidos de las Villuercas se encuentran entre el triángulo que forman Berzocana, Garicaz y Aldeacentenera.

    Todo es monte de encinas y jaras, una manta verde muchas veces impenetrable y otras adehesado para la ganaderia. La tierra, de naturaleza pizarrosa está muy quebrada, sucediéndose uno tras otro, una interminable lista de valles y ríos.

    Los valles están orientados al norte por lo que la zona es sumamente húmeda y la actividad de la naturaleza es frenética. Cabra y ovejas merinas pasta la fresca hiebra junto a alguna vaca retinta casi todo el año. Los pastos permanecen verdes hasta bien entrado el verano.

    Desde Berzocana se coge la carretera que va hacia la Aldea y Garciáz, a pocos kilómetros pasamos por el estrecho puente de las Mohedas, posiblemente de origen romano y reconstruido en la edad media.

    Cruzando el río Berzocana entramos en esta sucesión de valles, primero el de la Hoyuela, donde está el cruce que debemos tomar en dirección Garciaz. Luego, en lo alto de la loma tenemos el lugar del Castrejón, con restos de un viejo castro de amplio recinto amurallado y dos fosos de defensa.

    Un poco mas adelante están las tumbas visigodas de Miguel Pérez las que llamarán nuestra atención. Excavadas en la roca y muchas con la tapa que las cubría en sus inmediaciones. El siguiente puente está cerca, es el del arroyo de los Valvellíos, desde donde inciaremos una importante ascensión que nos dará vista al pueblo. Desde aquí, también se coge la cuerda que nos lleva al Castro de Valdeagudo, donde también existiera una pequeña aldea en el medievo.

    En Garciaz nos llama la atención un pueblo antiguo que conserva muchos rastros de su cultura. En la iglesia, en sus calles, en sus puertas y piedras vemos restos romanos, medievales... En las afueras el viejo puente y las ruinas del convento puenden hacernos pasar un buen rato.

    La nueva carretera que va a la Aldea es como un cómodo tobogán que nos acerca a esta bien remozada villa. Las viviendas son en su mayoría las de toda la vida. Fuertes paredes de piedra y techos de bóveda de ladrillo conforman robustas construcciones que aguantan los tiempos. Recientemente se han pintando con variados colores, casi todas con muy buen busto, acompañando la decidida apuesta turística que se realiza desde las insttituciones.

    La ruta se completa voviendo hacia Garciaz unos cinco kilómetros, hasta un cruze que nos lleva directamente a Berzocana. Esta vez recorremos los valles un poco mas abajo.

    Con un paraje similar, pero un poco mas amabre y pasando entre extensivas ganaderías de cabras y la pura oveja merina. El revoloteo de las aves, muchas rapaces y buitres. Enseguida llegamos al cruce que antes tomamos a Garciaz.

    Llegando a Berzocana tienes unas vistas preciosa, entre los montes cercanos y los riscos que se van acercando mientras llegas al pueblo. Los ríos presentan otra estampa igualmente bella y atractiva.

    Galería de Fotos

    Ruta de Isabel la Católica. Cañamero a Guadalupe

    Senderismo por las Villuercas, Ibores y Jara

    Ruta de Isabel la Católica.
    Cañamero a Guadalupe

    EL CASTAÑO ABUELO
    Hito principal en el camino
    fue refugio de reyes o pastores
    de peregrinos, santos y bandidos
    que a todos dio cobijo por igual
    y alguno le usó con desatino.
    Mojón vivo en plena linde de nada
    pues juntos son rol a bordo del velero
    cambiando aguas, compartiendo vientos
    bajo la cota patria de los siete valles
    Olcades del Tajo o del Guadiana.
    El abuelo milenario tiene un nieto
    tan viejo como su misma ancianidad
    sumada en la vetustez de los castaños
    supervivientes de las tiñas del lugar.

    Cañamero es punto de partida en esta ruta caminera y guadalupense de dos leguas largas, arte rupestre, un asesinato alevoso, pastores sabios en el camino, el agua corriendo, antiguos cerezales asilvestrados, un castaño milenario con su nieto, el pico Villuercas coronando, la fuente La Gaita y la ermita de Santa Catalina como antesala de Guadalupe.

    Antes de partir es de menester avituallarse con el cuarcitoso y bien curado mosto cano-oscuro de Cañamero que buenas sequías solventa y engrase indiscutible es de rótulas camineras.

    Subimos entre alisos y otras frondas a la vera del río Ruecas dejando a un lado la cueva de Álvarez y sus restos pictóricos sobre el charco La Nutria.

    Lugar de evocaciones locales cuando este lugar de baño y solaz estival se llenaba de jóvenes con sangre bien templada pues sus frías y cristalinas aguas forjan el carácter duro de esta tierra. Sobre este lugar está la loma de los Castillejos y el Risco Viejo donde aún se huelen ruinosas defensas diluidas por el padre Cronos.

    Recientemente se hizo un pantano y el sendero asciende hasta la cabecera de la Presa del Fresno en la cota 600 que iremos bordeando por la margen izquierda.

    Un ancho carril va siguiendo río arriba a la vera del pantano con pequeños regatos confluyendo.

    Este moderno embalse es edén de pesca deportiva y hasta ligeros veleros podrían surcar sus latitudes coloridas de primitiveces increíbles y olor a Naturaleza al través de monte bajo, dominado por el matorral de jaras chorreantes y olorosas, brezos diversos, pinares de repoblación junto al bosque mixto de robles y castaños.

    El recorrido hasta Guadalupe discurre verticalmente entre los 598 de Cañamero y los 980 metros de altitud donde el Castaño Abuelo, para bajar al Guadalupejo en la cota 560 antes de subir a la Puebla 80 metros por encima del río.

    Entre el arroyo de los Hilos y la garganta de las Pedrizas se aparta la veredaa la derecha junto a una fuente que nace allí mismo, seguiremos un pequeño cauce hasta subir a la Cruz de Andrada en la cota 690 que cuenta una tragedia de bandoleros: la desgraciada víctima venía de cobrar unas rentas de Guadalupe y caminaba hacia Trujillo cayendo en manos de sicario de vete a saber.

    Pegando a la cruz el camino sigue hasta la fuente de la Levosilla (de la alevosía) dando vista al caserío donde tres hermanos regentan una explotación caprina, buenos guías circunstanciales que después de refrescarte los secares gargantiles te endilgarán sin Ayerro@ camino arriba hacia el melonar de los Frailes por los 800 metros de altitud, sobre la garganta de las Pedrizas y pasando un pedregal verde-rosa bajo la sierra del Águila.

    Cuando se baja hasta rozar el regato se bifurca a la izquierda el paso de Sandingo por donde se introducía este personaje en la maleza para arrancar cepas de brezo.

    A partir del collado del Ventosillo cambia la propiedad y aunque se sigue en aguas de las Pedrizas la finca se llama Silvadillo por otro regato que tiene hacía el río Guadalupejo, al fondo está el collado de la Quebrada.

    Subimos entre viejos cerezos y robledales supervivientes del pino con una gran diversidad botánica y zoológica coloreando la Primavera.

    La vertiente acaba con el término de Cañamero, al otro lado está Guadalupe y su primer hito biológico e histórico es el milenario Castaño Abuelo del que hablan las crónicas del

    En el año 1353 definiendo lindes y mojones del ejido de Cañamero: A... e como da a la cabeza del Castaño...

    Sobre la copa de este anciano anidaron águilas reales, vivían ardillas y enjambres de abejas a salvo del oso que entonces era rey de las Villuercas, en el roído tronco se refugiaron cazadores y pastores con sus cabras; el Abuelo dejó un Nieto de igual casta y sorprendentes dimensiones que vemos allí mismo.

    Las aguas vierten bajo la artística ermita de Mirabel al río Guadalupejo. A la derecha del castaño sigue la senda faldeando el cerro Agudo que en el siglo XIV se llamaba Mojón de Valtravieso.

     

    Vamos descendiendo sobre el valle de Guadalupe entre miles de variedades florales y numerosa micro fauna colorida que refresca la fuente La Gaita... el follaje del robledal a veces permite ver al fondo del Valle el restaurado palacio de Mirabel.

    La senda baja girando el monte hasta la ermita de Santa Catalina (cota 700) y descanso antes de rematar el kilómetro que nos queda al río Guadalupejo o media hora corrida hasta la Puebla de Guadalupe subiendo por el viejo camino recientemente asfaltado, con fresca fuente antes de entrar a la Plaza por la calle de la Cruz (de término) en la encrucijada.

    La excelente hostelería guadalupense sabrá premiar al peregrino con sabores increíbles que la tradición monacal de la Puebla supo descubrir entre la alquimia de unos y el poder de los otros.

    Paz y Bien!.

     

     

    Trabajo realizado con motivo de la inauguración de la Ruta de Isabel la Católica en 1996

    Texto: Alfonso Naharro i Riera
    Dibujos: Chuty
    Fotos: Miguel Urbina, Jaime Cerezo
    Coordinación: Miguel Urbina

    Ruta a las Cuevas de Cuesta Alta de Navezuelas. Senderismo en las Villuercas Ibores y Jara

    Senderismo en las Villuercas, Ibores y Jara

    Ruta a las Cuevas de Cuesta Alta de Navezuelas.

     

    El nombre ya resultaba un poco impresionante. Los amigos de Navezuelas la calificaban con un nivel medio de esfuerzo para una ruta de poco mas de tres kilómetros de ida y vuelta... y eso nos llamaba poderosamente la atención: en una gente preparada para lo mas duro de la batalla que dijeran que nos íbamos a esforzar un poco mosqueaba bastante.

    Y no vimos defraudada esa impresión al comprobar el calibre del esfuerzo, la tensión y la profunda admiración de nuevo renovábamos al llegar a  las mismas entrañas de estas tierras.

     

     

     

    Salimos del pueblo por el camino de Solana, asfaltado hasta el río, después de pasar el Almonte subimos la pista terrera.

    Como a media ladera hay un lugar ideal para la ascensión, buscando la vía mas directa hasta el collado que la Sierra abre entre las dos alturas mayores.

    Dejamos el coche y cerca de esa torrentera hay un camino que sube en zig zag por un castañar encantador.

    Cuando el camino se acaba empieza lo mas duro de la ruta. En total vamos a subir doscientos metros en menos de medio kilómetro, ascendemos casi casi medio metro por paso y eso castiga mucho el cuerpo.

    Acaba el castañar, y por la parte de la izquierda hay una vereda que se abre paso entre brezo y jaras, mucho mas suavemente. Pasamos por un par de casqueras y nos ponemos en el collado, por encima de los 1100 metros.

    Damos vista al Valle de Santa Lucía con sus pantanos debajo nuestra y el castillo de Cabañas al final de la sierra. Es un espectáculo bonito, además de las sensaciones propias del esfuerzo, de la superación, se agolpan en nuestros sentidos los aromas de la montaña, sus sonidos, el roce de la tierra...

    Un lento kilómetro tenemos hasta la cueva mas lejana, que visitaremos primero.  En este lugar la ruta se vuelve mas compleja, no por su tránsito, que será cómodo mayormente, sino por el laberinto de rocas que debemos sortear para llegar a las cuevas.

    La ruta se vuelve rabiosamente salvaje y los abismos se tienden a nuestro paso, que retirado de los mismos no entraña peligro alguno. Es muy ameno por la cantidad de atractivos que nos rodean.

    Tras pasar por estrecho se nos revela el gran agujero que vamos a visitar. A medida que nos acercamos contemplamos su descarada planta. Abierto a media altura de una gran pared vertical, se nos antoja un mirador excelente.

    La escalada hay que realizarla con sumo cuidado y muy atentos a las explicaciones de los mas experimentados.

    Es fácil subir y bajar, pero un descuido puede resultar fatal. Muchos metros de caída imponen mucho respeto y no hay lugar a despistes. Sólo hay un par de de sitios donde hay que extremar los cuidados. Cuando llegamos sentimos cierto alivio al superar el trance y nos encontramos en uno de lugares realmente especiales de este basto territorio de las Villuercas.

    Hay otra pequeña cueva antes de coronar que tiene unos cuatro metros de profundidad y metro y medio de ancho, pero la superior es inmensa.

    Tiene una abertura enorme y va decreciendo como en forma de flecha en sus siete metros de profundidad.

    Presenta además, unas aberturas encima de la puerta que hacen de tragaluz casi desde el techo, son bastante grandes y dan al conjunto una solemnidad extraña.

    En la entrada tiene manchas rojas que seguramente son pinturas rupestres, pero están muy deterioradas y son de difícil interpretación.

    La cantidad de mosquitos que inundan las cuevas con los primeros calores veraniegos impidieron un estudio mas detenido de las mismas.

    Así como de los muchos recovecos que tiene este espacio. Dejamos todos estos puntos de interés para futuras expediciones. Seguro que volveremos no tardando mucho.

    Bajamos con un poco menos de tensión pero con los mismos cuidados para volver nuestros pasos hasta la cueva que dejamos de paso.

    Parece que al volver corremos los mismo pasos, pero la vista es muy distinta, ahora tenemos el final de valle de Santa Lucía, el castillo de cabañas y el final del laberinto de los afluentes del Almonte.

    Presenciamos la grandiosidad de estas tierras, con las enormes moles de cuarcita. Están como acostadas, en estratos pétreos que soldados unos a otros forman los típicos riscos de las Villuercas.

    Llegamos a esta segunda gruta. Esta es mas grande. El acceso también es mas sencillo. Comparte un montón de características de su hermana casi gemela.

    Se podría decir que es casi una vivienda, con apartados y estancias que se distribuyen en todas direcciones. El techo hay veces que se pierde en rachas que parecen no tienen fin.

    En la puerta hay unos dibujos rayados como a tiza de ladrillo que parecen de graciosos. Uno simula un toro y otro un anconiforme. En la pared opuesta y un entrando un poco hay otras manchas, estas si parecen ser pinturas rupestres y unas letras negras que aunque modernas ya llevan muchos años puestas allí.

    El trayecto de vuelta se hace mas corto, y la escalada inicial se convierte en un descenso de vértigo que acorta tiempo y esfuerzos.  

    Galerías de Imágenes

    Ruta a la Cueva de Escobar. Roturas de Cabañas del Castillo. Villuercas Ibores y Jara

    Senderismo en las Villluercas

    Ruta a la Cueva de Escobar de Roturas de Cabañas

     

    De las mas bellas e instructivas estampas que podamos recordar en los años de caminos por estas maravillosas tierras. Ya sabiamos que había pinturas rupestres, que estaban el espigón de las sierra que separa el Valle de Santa Lucía del Almonte, que era primavera y hacía un día magnífico, así que merecía la pena el paseo.

    Combina una amplia carta de posibilidades. Para el común de los mortales es recomendable partir de Roturas en coche, por la pista que sube a la Sierra de la Ortijuela para rodearla por la derecha de la última cresta. La pista tiene tramos de hormigón, el resto no está en malas condiciones para la circulación de cualquier vehículo. A veces despacito y siempre atentos a las vistas nos regala el Valle del Almonte con el pueblo cerca del curso.

    Dejamos el coche justo donde el camino se vuelve a la ladera contraria. Hay un apartaero bueno. El risco queda justo enfrente, para subir despacio por una pequeña loma. Hay una vereda comida de jaras que casi que no encontraremos y que lleva a la casquera por la parte superior. La adviertes por los trabajos de desbroce realizado hace unos años que tumbaron grandes arbustos.

    El intenso aroma de los tomillos, el orégano conjugan a la perfección con las matas de jaras y brezos que te tapan por completo.

     

    También podemos seguir con el coche hasta donde el río de piedra se parte por el camino y subir por la el borde de la pedrera mientras puedas y saltando entre las mas grandes hasta casi el final. Castiga mas los músculos  y hay que parar frecuentemente para tomar oxígeno pero no tienes que sortear el monte que obstaculiza cada paso.

    Mejor que vayas con guía y no haya sorpresas desagradables. No pierdas de vista la enorme racha que casi rompe el cancho. Los dos agujeros son grandes y se insinúan en la grieta. Así no nos perderemos en el laberinto de rocas que hay que sortear para ascender a las cuevas.

    Entre las muchas cosas que van a llamar nuestra atención, destaca un gran lienzo rocoso donde están grabadas huellas de hace millones de años; las ondulaciones que formaban las arenas del fondo marino y otros restos fósiles.

    Aunque ya presumimos que la de arriba será mas grande, esta primera cueva nos causa una gran impresión. Es enorme, en el borde de la izquierda vemos la primeras pinturas rupestres.

    Identificamos varios anconiformes, figuras humanas junto a otra muy rara que contiene puntos en su interior. Nos paran un buen rato que variamos con la contemplación del paisaje que hay bajo nuestro y la relajación propia de la culminación del esfuerzo realizado.

    Llevaros una o dos bolsas de basura para ir recogiendo lo que los insensatos van dejando. Hay de todo, cristal, plásticos, papel aluminio. Una pena que en el Siglo XXI sigamos siendo unos animalitos.

    Aunque vemos que hay un tubo que comunica las dos grutas, es mejor subir por la repisa exterior. Con el suelo seco no hay problemas y sin peligro llegamos a la segunda.

    Esta si que es grandiosa. Lo tiene todo, incluso un tubo de 25 metros abierto en el filón metalífero de la cuarcita. Había tres murciélagos que revolotean o duermen, un intenso olor como a fósforo, quizás de sus excrementos que se amontonan en el suelo. Hay dos paneles con pinturas rupestres que casi no se ven en la entrada de este tubo. Una manchas rojizas de difícil interpretación junto con letras modernas de fácil identificación personal.

    En el exterior hay una pequeña terraza a modo de balcón natural para reposar experiencias al tiempo que perdemos la mirada entre las torres del castillo, la frondosa vegetación de la rivera, en estos cerrados valles de las Villuercas y la innumerable lista de pueblos que divisamos desde los mas de 900 metros en que estamos encaramados.

    Estamos cerca de las buitreras por lo que no será extraño encontrar cercano el vuelo de estas aves.

    Al bajar no tenemos que dejar pasar el agujero que hay junto a la primera cueva. Nos introduce en una racha abierta en la roca, muy estrecha, un metro mas o menos y muy alta; mas de cinco metros que van juntándose a medida que suben. Podemos entrar unos quince metros hasta el final donde hay un agujero que da a otro abrigo por la otra parte. Tiene pinta de inseguro, no sabemos donde da y casi no se coge.

    Para regresar a nuestro punto de partida elegimos hacerlo por la casquera, buscando la orilla izquierda para salir de las piedras lo antes posible. Cuando demos con la pista la seguiremos hasta donde dejamos el coche.

    Ruta a las Cuevas de la Sierra de Berzocana

    Senderismo en Berzocana

    Ruta de la Cuevas de la Sierra

    Distancia: 5 Km. 500 m.

    • Tramo 1: Berzocana - Casa de la Sierra 1,5 kilómetros.
    • Tramo 2 :Casa de la Sierra - Cueva de la Sábana: 600 metros
    • Tramo 3: Cueva de la Sábana - Cueva de los Cabritos y Morales: 1Km
    • Tramo 4: Cueva de los Morales - Jardín Botánico: 400m.
    • Tramo 5: Jardín Botánico - Berzocana: 2 kilómetros.

    Tiempo Medio:
    Podemos optar entre dos posibilidades:

    Opción Rápida:

    • Tramo 1 en coche y el tramo 2,3 y 4 andando.
    • : 10 minutos
    • : 1 hora ida 15 minutos vuelta.

    Opción senderismo 100%

    • : 2.00 horas ida 1 hora vuelta.

    Hay que añadir a estas previsiones el tiempo que paremos.

    Dificultad:
    Baja - Media

     

    Es una ruta apta para todos los públicos dispuestos, en cualquier caso, siempre tendremos la opción 1 para acortar lo mas duro del trayecto .

    Empieza en la Plaza de Berzocana. Si escogemos subir en coche saldremos por la carretera de Solana y nos desviaremos en la pista señalizada que sube a la Casa Rural de la Finca de la Sierra.

    Es un trayecto en general accesible para todos los vehículos, aunque hay un par de repechos para ir muy despacio. Por lo demás, es un rato muy ameno y de buenas vistas.

    Recomendamos subir andando desde el pueblo, por el camino que sube por la calle Carretas y que enfila la Casa Rural por el sitio mas recto.

    Esto supone una buena pendiente desde el principio que tramo a tramo va pronunciándose un poco mas. Nos encontramos con la Cruz de los Santos, muy cerca del olivo donde aparecieron los restos de San Fulgencio y Santa Florentina.

    Cruzamos la carretera de Solana y seguimos por un carril asfaltado que lleva a la estación depuradora de aguas y a la balsa.

    Giramos hacia arriba por una cuesta empinada que ataja hasta otro carril que da al de la sierra otra vez hacia la izquierda. Damos con las mismas puertas de la Finca de la Sierra, un apretón mas y estamos en la casa.

    Desde aquí la Ruta está señalada así que no tendremos muchos problemas para dar con nuestros objetivos. 

    El camino sale hacia arriba entre una crecidita repoblación de alcornoques y madroños, olivares de altura y pedreras continuas. Llega directamente al Jardín Botánico de los Huertos de la Sierra. Antes nos vamos a encontrar con dos ramales que salen hacia la derecha.

    Son de ida y vuelta: el primero lleva a la Cueva de la Sábana y el segundo a las Cueva de los Cabritos y la Cueva de los Morales, muy próximas.

    La pista termina en el Jardín Botánico de los Huertos de la Sierra. Un espacio en fase de construcción que ya alberga un buen número de especies vegetales.

    Galería de Fotos

    Ruta del Pozo de las Nieves al Castro de la Celada. Guadalupe

    Distancia: 3 kilómetros.

    Tiempo Medio: 60 minutos mas lo que te entretengas.

    Dificultad: Bajísima

    El Pozo de la Nieves es una referencia en la historia y la cultura de las Villuercas. Un hito en el que se encuentran Guadalupe, Navezuelas y Cañamero.

    Visita obligada para los amantes de estas tierras, turistas, curiosos o investigadores.

    Parada en el camino al Pico de las Villuercas y ahora también, punto de partida de una experiencia enriquecedora como pocas.

     

    Saliendo de Guadalupe por la carretera del Ibor, en el alto del Humilladero, otro mito comarcal, cogemos la carretera de los militares que lleva a la cima de la Sierra.

    Para ir despacito sin perder detalle de lo que está pasando alrededor nuestra y salvando los muchos baches remendados de hormigón de la carretera.

    Cuando alcanzamos los 1240 metros de altura estamos en el Collado de la Arena donde cruza la ruta de Alfonso XI, enseguida llegamos al Pozo de las Nieves. También podemos subir desde Navezuelas por la pista de hormigón que asciende paralela al Almonte.

     Dejamos el coche y miramos al norte, hacia el Valle Viejas antes de dirigirnos al sur y disfrutar del basto complejo que los frailes utilizaron para almacenar nieve durante todo el año.

    Servía en la cocina para conservar alimentos y la farmacia y hospitales para medicamentos y operaciones.

    Las construcciones que hay al lado están realizadas con un inusual esfuerzo en medios y diseño. Piedras de cuarcita escogidas, algunas muy grandes, en lienzos de mas de un metro de grosor pegados con un mortero bastardo muy rico en cal en buena parte, y también una especie de adobe con poca cal en las hiladas superiores, utilizan finas lanchas de pizarra para nivelar las filas lo que le da un aspecto muy ordenado.

    Iniciamos el paseo por la loma de la Sierra de los Hoyicios, entre las fuentes del Río Guadalupejo y el Río Ruecas, entre el Mato de Guadalupe y la Celada de Cañamero, justo por la linde entre las dos poblaciones.

    La vereda está suficientemente clara para que no haya pérdidas y podemos avanzar con confianza.

    La sucesión de riscos y montes que tenemos a izquierda y derecha son espectaculares; por un lado, adivinamos el Chorro del Moro en la vertiente cañamerana en la pretura que forman la Sierra de la Madrastra contra el Villuerca.

    Al este, las montañas son interminables, se suceden unas a otras sin que parezcan que tengan fin: la Brama, los montes del castillo de Alía, la Palomera, las Altamiras... enlazando sin fronteras aparentes con los montes de la Siberia, Toledo, Ciudad Real…

     

    Entre brezos, tomillos y jaras vamos recreándonos en nuestro entorno, atentos a cualquier piedra que pueda ofrecernos alguna curiosidad de los tiempos, respirando un aire puro como pocos, limpio como ninguno y lleno de esencias olorosas que suben desde los hondos valles.

    Fósiles, paredes, trabajos agrícolas o ganaderos o los puestos de caza que vigilan cada paso de estos montes. También el rastro de jabalí, que con su hociqueo remueve la tierra y hace bañeras donde revolcarse.

    Llegamos a la Cancha Lisa, un espectacular macizo rocoso que conserva en su piel marcado el fondo marino que fue antaño. En su comienzo encontramos unas formaciones muy curiosas en forma de ondulaciones a modo de tentáculos gigantes dibujados en la piedra.

    Muchas marcas de fósiles y otros grabados que intuyen curiosas formas dignas de estudio. La Cancha es gigantesca y muy practicable con el terreno seco, las botas se pegan a la cuarcita y es fácil moverse por este abismo interminable con plena seguridad, si está mojada es un tobogán resbaladizo y muy peligroso, mejor no acercarse. Algunas rocas sugieren formas curiosas que podemos recrear en nuestra imaginación: caras, animales, objetos..

    En el alto de la cancha encontramos oquedades y formas curiosas, cuevas que parecen tapadas, alineamientos de grandes piedras y otras que en su disposición natural nos recuerdan formaciones megalíticas…

    Empieza a verse la presa del Mato y Mirabel al fondo entre un tupido manto de castaños. En el fondo de los valles, alisos, fresnos y algunos frutales se alzan airosos compitiendo por la luz que escasea. Luego encinas y robles rellenan los huecos que dejan las casqueras. Desde este punto ya vemos restos de paredes en nuestro risco destino

    En una primera aproximación se aprecia claramente un muro casi desmontado que rodea un amplio perímetro, aprovechando la formas de risco y rellenando las oquedades.

    En su interior hay mucho resto de construcción, nada de cerámica y acúmulos de piedras por todas partes.

    Es aconsejable seguir el recinto por el lado oeste hasta el final del risco, punto indicado para volver nuestros pasos rodeándolo por el este y tendiendo a subir por su corona, donde también hay puntos de interés.  

    Si bajas por la base de estas cuarcitas encontrarás al menos una pequeña cueva de escasos dos metros de profundidad que resulta un excelente mirador.

    La cueva de los Maragatos queda a tiro de piedra, la podemos localizar por el montón de tierra roja que tiene en su puerta.

    Enseguida hay un abrigo que permite un descanso y posible aperitivo si llevamos almuerzo o merienda.

    En la vuelta tenemos dos o tres  atractivos irresistibles a la mirada continua: la esbelta figura del Pico Villuerca; el nacimiento del río Guadalupejo, debajo mismo del Pozo de las Nieves y los caprichosos riscos de la vertiente izquierda del valle con las formas fantasmagóricas de sus “erosionados riscos”, las cuevas, pasadizos y la manta de finísima piedra blanca que lo arropa todo.

     

    Disfrutando de los perfiles de estos riscos, que en ningún otro lugar toman la imagen de una sierra de afilados dientes. Los aromas, los colores y las cosas únicas de esta tierra, retornamos de nuevo al Pozo donde paramos un poco a pensar en la construcción y otear el interminable paisaje que se extiende a nuestros pies antes de despedirnos con un hasta luego.

    Enlaces:


    Ruta de Berzocana a Guadalupe por los riscos de la Villuerca

    Turismo en las Villuercas

    Rutas en Automóvil: Riscos de Berzocana a Guadalupe

    Berzocana - Puerto Cañamero direc. Navezuelas - Pista de Hormigón - Ctra. de los Militares - Guadalupe

     

    Distancia: 50 kilómetros.

    Tiempo Medio: 45 minutos sin paradas.

    Dificultad: Media o Media -Alta según la época del año. No realizar con hielo o nieve al menos que vayáis bien pertrechados.

    Esta es de las que impresiona. Vamos a Guadalupe por las cumbres de las Villuercas, viendo las montañas desde arriba.

    Desde Berzocana tomamos la carretera dirección Cañamero. Antes de la rotonda del puerto ya habremos tenido oportunidad de visitar las pinturas rupestres del Risquillo. Subimos la espectacular ascensión que nos lleva por la Era del Gato, donde pararemos a contemplar los Valles de Santa Lucía al norte y el Brazo al sur. Poco después el Valle del Brezo hechizará nuestros sentidos  y justo unos metros después de pasar el Río Almonte, hay una pista de hormigón a la derecha.

    En principio, cualquier coche puede con esta vertiginosa pista que sube junto a la madre del Almonte, hasta los pies del Pico Villuercas, donde enlaza con la carretera de los militares.

    Desde el principio se muestra altiva, el coche en primera y despacio. Hay muchos sitios donde mirar mientras casi que escalamos la montaña.

    Hay un par de sitios que invitan a la parada; descanso para vehículos y ocupantes, un vistazo a nuestro alrededor y aspiramos fuerte el aire puro de la sierra. La altura nos da amplias miras y las sensaciones se mezclan en nuestro interior.

    Poco después llegamos a carretera de los militares, una ocasión perfecta para acercarnos al cerro. En cualquier caso, la ruta baja rodeando la montaña y dando cara a los valles de las Villuercas desde arriba. Un lujo para comprender la disposición de estas tierras.

    La carretera de los militares tiene muchos baches,  siempre hay que ir muy despacio, aprovechando para  visualizar todas las tierras de alrededor. Es estrecho aunque seguro, debemos cerciorarnos de que no haya nieve, hielo u otra circunstancia del invierno.

    Encontramos el Pozo de las Nieves en nuestro descenso, que también es parada obligatoria. Una gran construcción que los frailes utilizaron para guardar nieve que mantendrían congelada todo el año y así enfriar alimentos y medicinas.

    Bosques de pinos con robles y castaños mezclados serán la antesala del cruce con la carretera Guadalupe - Navalmoral.

    Aquí el Humilladero también hace que paremos de nuevo. Desde este punto, las vistas son hermosas. Es lugar donde los peregrinos daban vista al Monasterio, paraban para honrar a la virgen y darle gracias. Es Monumento Nacional.

    Guadalupe ya se advierte, falta muy poco para que bajemos repentinamente hasta la Puebla en la ancha carretera regional.

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    Ruta por la Villuercas Altas. en Automóvil

    Rutas en Automóvil: Villuercas Altas

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    Berzocana - Navezuelas - - Roturas - Cabañas del Castillo - Solana - Berzocana

    Línea Roja

    Distancia:

    50 kilómetros.

    Tiempo Medio:

    60 minutos despacito. Mas lo que pares.

    Dificultad:  Baja

    Esta ruta se puede recorrer en ambos sentidos y desde cualquier punto; todas las opciones serán válida. El recorrido nos acerca como pocos los ecosistemas mas alejados de las rutas convencionales de circulación. La carretera transcurre entre los 600 y 1000 metros sobre el nivel del mar; unas veces con barrancos que no acaban nunca y otras encajonado entre altas cumbres que nos rodean por todos lados.

    Tiene muchos puntos de interés de diverso tipo que pueden completar una jornada plena de sensaciones. Pequeños paseos, pinturas rupestres, castillos, castros celtas, avistamiento de aves y mamíferos, recorridos botánicos....pueblos de montaña que dibujan paisajes encantados...

    Berzocana es un pueblo mediano por estas latitudes, quinientos cincuenta habitantes. Guarda tesoros importantes como la Colección Arqueológica de la Necrópolis de Valhondo, el Archivo Municipal...

    La iglesia es de las mejores de Extremadura, guardan las reliquias de los Santos Fulgencio y Florentina. Padres de la Iglesia Católica y junto a sus hermanos San Hermenegildo y San Isidoro, artífices de la unidad política y religiosa de España. En las calles tienemos todavía un sabor añejo presente en cada esquina.

    A partir de aquí las emociones se multiplican. Subimos y subimos y subimos, de una forma vertiginosa, el horizonte se pierde de vista y los pájaros vuelan debajo nuestra. Es una carretera estrecha para ir muy despacio. El bosque y las retamas se van alternando con los ríos de piedra que bajan de la montaña.

    Antes de la rotonda ya podemos detener nuestro camino para visitar las Pinturas Rupestres del Abrigo del Risquillo, a diez minutos por una empinada y encantadora vereda entre castaños y robles. Un poco mas adelante encontramos la Fuente de la Teja, con agua constante que puede refrescar los ánimos. Enseguida llegamos a la rotonda del Puerto, seguimos subiendo, ahora de forma vertigiona por una estrecha carretera llena de sensaciones y aromas.

    Un paisaje precioso; en la Era del Gato podemos parar para contemplarlo. Al sur una pared vertical que mira a Guadiana y la norte, hacia Tajo lo hace mas suavemente. El camino hasta Navezuelas es de ensueño, castaños idílicos, colores mil, otoños de postal, primaveras de verdes, arroyos siempre vivos, la huerta...

    En Navezuelas las calles son llanas o casi verticales; la parte antigua está bien diferenciada de la modena, por lo que se ha conservado casi íntegro los barrios antiguos.

    Por todas partes corren regatos que unas veces pasan debajo nuestra y otras afloran como surgencias de la tierra. Siempre ponen notas cantarinas en nuestro paso. Las calles están llenas de adonos florares, el gusto por las plantas está presente en la mayría del pueblo.

    Desde aquí, bajamos lentamente hacia Roturas. El bosque de robles va tornando a alcornoque y encina, el valle se va abriendo mientras llegamos al pueblo.

    Todo un remanso de paz, rodeado por riscos de mas de mil metros para llegar a otra de las poblaciones mas conservadas de la comarca de las Villuercas, Ibores y Jara.

    En Roturas es obligado parar junto a la iglesia y visitar el magnífico atrio, observar detenidamente el campanario, donde vemos todavía los restos del antiguo y si podemos, entrar dentro. Luego es ideal recorrer las típicas calles del lugar, sus balcones de madera, las flores...

    Seguimos descendiendo el valle del río Almonte hasta que llegamos a un escondido rincón donde llegan las aguas del arroyo verdinal. Un paraje lleno de vida y color. Mas adelante un mirador nos invita a la observación de la pretura del Almonte en su cara interior; muy cerca, una pista nos puede acercar hasta los molinos del río.

    Enseguida salimos al cruce de la carretera que nos lleva a Cabañas del Castillo. Antes podemos acercarnos hasta la misma pretura por una vereda que desde el puente va paralela al río hasta el mismo corazón de este emblema comarcal..

    En Cabañas las posibilidades y atractivos se multiplican: a su iglesia altomedieval y su arquitectura tradicional hay que añadir el paseo hasta el castillo o la peña buitrera. Recorridos de poco mas de una hora de ida y vuelta que nos llevan a parajes representativos de la cultura y la naturaleza de estos lares.

    Un denso alcornoque nos lleva hasta Solana. Con cierta altura y dando vistas a una sucesión de montes que parecen no acabar. El puente de la Cofradía y la fuente próxima pueden ser una excusa para detenerse en el camino y disfrutar de este encantador entorno.

    En esta pedanía de Cabañas se reunen unas cien personas a lo largo de la calle principal del pueblo. Estamos subiendo de nuevo y el pueblo se situa en las puertas de los quejigos, robles y castaños que a partir de aquí inundaran las montañas. Se respira la tranquilidad, la quietud, la naturaleza. La iglesia es una joyita muy antigua y sus rincones guardan singularidades muy atractivas. Solana nos ofrece Pinturas rupestres, castros celtas, paseos de ensueño, avistamiento de aves...

    Llegando a Berzocana nos vamos damos cuenta que estamos en el corazón de la montaña; subimos valles, bajamos entre riscos y llegamos al punto de partida

    Galería de Fotos

     Enlaces:

     

    Ruta de la Historia de la Minería en Castañar de Ibor. 1ª Parte

    Turismo en las Villuercas, Ibores y Jara

    Ruta de la Historia de la Minería en Castañar de Ibor. 1ªParte

    Este fantástico viaje comienza en las grutas abiertas sobre las calizas próximas al Río Ibor. Tenemos que salir de Castañar por la Carretera que se dirige a Robledollano

    Nos desviamos en el último camino que encontramos a la derecha antes del puente. Esta vía se dirige hasta el despoblado del Avellanar que puede ser el postre de esta excursión.

    Estamos atentos, pues hay un cruce que nosotros debemos coger a la derecha, como adentrándonos en un exhuverante valle por el que baja el un arroyo encantador.  Saliendo de nuevo y muy atentos a unas formaciones de caliza ennegrecida que encontramos a la derecha, enfrente de un olivar que puede servirnos de aparcamiento improvisado.

    Buscamos la vereda por la parte derecha de las rocas y ascendemos unos metros hasta encontrarnos con varias bocas. Enfrente justo hay un gran agujero que impresiona por su figura, a la derecha hay algunos mas por los que podemos transitar tranquilamente. Hay un recorrido circular en uno de ellos y el resto son de corto acceso. Lo suficiente para sentir la temperatura del planeta, la oscuridad de la mina y el olor de las entrañas de tierra.

    Un poco hacia la izquierda está la conocida Mina de Ibor, cerrada al público por la peligrosidad que tiene lo inesperado de sus túneles y por albergar los grabados prehistóricos mas antiguos de Extremadura. Tienen identificado una figura de oso, aunque existen multitud de rayados que todavía no se han descifrado.

    La cueva parece estar colmatada de relleno en algunas partes, sobre todo en la que están estos restos, que de no ser por ellos, hubiera sido difícil haberlos vistos. Hay galerías que se adentran en la montaña, algunas llegan a grandes salas o forman oscuros laberintos. Hay zonas donde se ha derrumbado el techo y casi todo está por estudiar.

    No sería nada caro hacer practicable este recurso y si contaran con las vocaciones desinteresadas hasta podíamos intentar saber algo mas de los tiempos antiguos en Extremadura.

    Justo enfrente de la boca hay un mirador natural a modo de terraza donde recrearnos en los sentimientos humanos mas puros, intentando conectar con los hombres que se sentaron y miraron un paisaje que todavía está intacto. Es un lugar muy especial para las gentes de todos los tiempos y que a buen seguro marcará un hito en vuestras vidas.

    Hay teorías que hablan de formaciones naturales debido a la circulación de agua entre la caliza, pero el propio nombre y algunas áreas donde se puede apreciar el ataque sobre la roca indican un aprovechamiento minero. 

    No está nada claro y quizás tengan parte de razón ambas teorías, un estudio mas concienzudo revelaría datos importantes. 

     En las proximidades hay otras oquedades y un pozo cegado que dicen que se utilizaba para hacer cal.

    Algunas construcciones mas ponen el punto de un entorno marcado por huellas muy antiguas


    Volvemos sobre nuestros pasos para regresar al cruce de caminos que antes cogimos a derecha para segiur por el otro. Cruzamos el río por un estrecho puente.

    Hacemos las postales de nuestra vida y continuamos unos cientos de metros hasta un lugar despejado. A la derecha, tras un olivar y casi tapada por la vegetación de rivera encontramos la conocida como Torre de los Moros.

     

    Como otras construcciones atribuidas a los árabes, esta parece ser muy anterior. Un cuadrado fuerte de anchísimos muros realizados con hiladas de grandes piedras de cantos rodados. Están unidos por un mortero bastado muy fuerte. en el lado que mira al río tiene una puerta de acceso que en otro tiempo estaría elevada y rodeada de un foso.

    La que si está bien alta, seguramente coincidiendo con la segunda planta interior es una abertura por la que da a una escalera exterior que sube a lo mas elevado.

    Se aprecian restos de una cúpula de ladrillo que cerraría el techo de la torre. No hay otras construcciones ni murallas, está totalmente aislada y formando parte de un conjunto que no parece ser de uso militar. Mas bien parece una gran caja fuerte donde guardar grandes tesoros.

    Seguramente está íntimamente  relacionada con la Mina que está justo enfrente. En el lado norte descubrimos grandes masas de escorias de fundición. El propio color de la tierra nos indica los altos contenidos en mineral que entierra. También hay lo que parece un gran canal para recoger las aguas del río y acercarlas al complejo industrial.

    De la época de su construcción no sabemos nada, pero el modelo, los escogidos materiales y la monumentalidad del conjunto solo puede ser obra de los tiempos de los romanos, que la utilizaran para proteger el mineral una vez procesado.

    La Comarca del Valle del Guadalupejo. El despoblado de Almansa

    Alía, Guadalupe, Castilblanco y Valdecaballeros.

    Unidos por la Tierra, separados por la Historia

     

    Los tiempos modernos allanan las tierras, se saltan ríos, atraviesan montañas... Así es mas difícil apreciar la profunda zanja, hoy rellena por el pantano de García Sola, que existen entre Castilblanco y Valdecaballeros y los restantes municipios de su comarca de la Manomunidad de Cijara. Hace unos años solo la barca de Peloche les permitía una comunicación mas o menos constante con esta parte de la provincia de Badajoz. Ver mapa -->

    El valle del río Guadalupejo de siempre fue una unidad territorial con una linde sur muy definida por el curso de río Guadiana y el este, perfectamente delimitado por las Sierras Altamiras de Alía. Fue en la Edad Media cuando los intereses de los vencedores empiezan a fraguar un distanciamiento entre las gentes y pueblos de este valle; primero con el resto de Extremadura, luego entre ellos mismos.

    En 1268 se traza una línea que va a separar las tierras de Talavera y Trujillo. Alía, Valdecaballeros, Castilblanco y la mitad de Guadalupe quedan del otro lado, bajo la jurisdicción de la pujante ciudad toledana. Luego en 1338 se dota de territorio al Monasterio de Santa María de Guadalupe, que queda bajo la autoridad real.

    En 1556 Castilblanco y Valdecaballeros comprarán sus títulos de Villa, separándose de Alía. Aún así todos estos pueblos siguen bajo una misma órbita, aunque sea la de Toledo.

    En 1785 se crea la Provincia de Extremadura y todavía quedan en el Partido de Talavera.

    En 1833 se reorganiza la cuestíon administratriva en España y se crean las provincias de Cáceres y Badajoz. Ganamos porque políticamente se alejaron de Toledo para volcarse hacia Extremadura y perdimos en la misma jugada un valor muy importante: la unidad, Guadalupe y Alía se queraron para Cáceres y Castilblanco y Valdecaballeros para Badajoz. A pesar de todos los avatares históricos, es la primera vez que la comarca queda rota, partida por la mitad.

    En 1983 entra en vigor el Estatuto de Autonomía de la Comunidad de Extremadura. Esto ayuda mucho al existir un ente que reagrupa los intereses de estos pueblos, pero la división de las provincias es muy fuerte. Ya no solo son las cuestiones burocráticas, sino toda la suerte de ideas, proyectos, empresas que podrían afrontarse conjuntamente y que se hacen imposibles, ni siquiera tienen una fase de estudio por inconcebibles.

    Pero la realidad se muestra tozuda y en la práctica cotidiana, los habitantes del Valle del Río Guadalupejo se saltan barreras que no existen y la comunicación entre todos ellos es muy rica. No faltan naturales ni empresas de los pueblos vecinos asentados o afanados en algún corte. Los matrimonios son frecuentes y se comparten experiencias en el trabajo, en el ocio, en la cultura. Realmente no hay ninguna barrera entre ellos...

    Hace no demasiado tiempo, en la década de los 50, se desarrolló un proyecto muy interesante que reunió a las gentes en una empresa innovadora para su tiempo: El Complejo Agroindustrial de Almansa. Al calor de las inversiones que se estaban realizando con el Plan Badajoz, se proyectó un pueblo nuevo donde colonos de otras partes y trabajadores de Alía, Castilblanco, Valdecaballeros y Guadalupe fundamentalmente implantaran las mas modernas técnicas agrícolas, probaran la última maquinaria recién importada de Alemania o Estados Unidos, y todo esto en las mejores vegas de esta parte de Extremadura, en el regazo del valle.

    Se construyó un pueblo en una pequeña elevación sobre el río, a modo de otero, el último escalón de la raña, donde deja de mostrarse montuosa para quedarse totalmente llana. El lugar seguramente fue ocupado por alguna civilización anterior por su estratégica situación. Todavía podemos ver espaciosas casas con bonitos soportales, almacenes, comercios, colegio, iglesia... no faltaba de nada y todo con el mejor orden, el diseño mas actual y las energias de unos hombres y mujeres deseosos de un futuro prometedor. Actualmente la ruina está instalada en todo este espacio. Como en el lugar despoblado del Lagar, está condenado a desaparecer totalmente si no encontramos una iniciativa que lo llene de vida. La verdad es que no hace falta inventar nada; la industria agro-turística seguro que encontraría soluciones para rellenar, actualizar y continuar la labor iniciada aquí.

    Alrededor del pueblo se extienden unas rañas que quedaron totalmente llanas, debidamente estructurada y partidas, con canales artesanales que llevaban el agua del río hasta todas las parcelas que sembraban toda clase de cereales y legumbres: algodón, tabaco, pimientos, maiz, tomate, lechuga, garbanzos.

    La población ocupada osciló entre dos y tres mil personas, en el pueblo habia cura, maestro, veterinario, carpinteros, herradores. A cada obrero que lo pidiera le daban un huerto, el cual cultivaba en sus ratos libres a cambio de una parte de la producción. La animación y alegría que desprendía toda esta actividad llegó a contagiar a todos los pueblos de alrededor. Se acercaban andando, en burro o bicicleta

    Son muchos los relatos que cuentan los mayores. En el ideario colectivo Almansa representa un punto donde no existe mas que gentes; hombres y mujeres que se saltan las barreras municipales, comarcales y hasta provinciales para compartir una empresa común. Almansa es también trabajo y cuando hizo falta hasta sacrificio. Almansa es además prosperidad, alegría, cremiento y sobre todo ilusión por el futuro.


    Ruta Alfonso Onceno. Navezuelas - Guadalupe

    Senderismo de Altura en las Villuercas

    Ruta de Alfonso el Onceno Navezuelas - Guadalupe


     

    Ruta Verde

    Distancia:
    15 kilómetros.

    Tiempo Medio:
    5 horas 30 minutos

    Dificultad:
    Media o Media - Alta según la época del año

     

    El camino recorre la antigua vía de comunicación con Guadalupe. Es la ruta señalizada más dura y atractiva de cualtas podemos andar en toda la Villuerca. Se puede considerar de dificultad media-alta, aunque se puede decir que está al alcance de cualquier persona de vida y constitución normal.

    Lo que sin duda perdurará será una huella imborrable en nuestra memoria; un entrañable recuerdo de esfuerzo, de admiración, de sorpresa... quedará el olor a bosque de robles, de castaños, de pinos, alcornoques... de las jaras, de los brezos, de los tomillos...

    Una ruta de subidas y bajadas vertiginosas, donde no hay lugar a los trechos llanos. A cambio, nos presenta una naturaleza sin igual, panorámicas de lujo, monumentos grandiosos, obras de arte....

     

    Es muy variada y amena pues hay tramos que están enlosados con grandes piedras, otros caminamos en una estrecha vereda o amplias pistas entre el bosque que lo arropa todo, incluso un cortafuegos y pequeños trozos de carretera.

    En su recorrido pasaremos por lugares tan emblemáticos en la cultura comarcal como el Pozo de las Nieves, el Humilladero, el collado de la Parierra, el Valle del Vieja...

    Para llegar al fin a Guadalupe entrando como los antiguos peregrinos que venían por esta parte de Extremadura.

     

     

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    Artículos

    2010 Año Jubilar Berzocaniego

     

    web oficicial: www.jubilarberzocaniego.com

    web berzocana: www.berzocana.net

     
    El pasado 4 de noviembre de 2008 una Comisión berzocaniega con su Alcalde Don Paulino Tejero, el Presidente de la Pontificia Cofradía de los Santos, Don Florencio Álvarez y otras autoridades... visitaron la capital de la Diócesis para presentar oficialmente al Sr. Obispo de Plasencia una propuesta formal de Declaración de 2010 como Año Jubilar en Berzocana.
     
    Se realiza en conmemoración del 400 aniversario de la traslación de las Reliquias a la Capilla de los Santos, una grandiosa construcción, que se hizo a costa de todo el pueblo de Berzocana. Para honra y guarda de los restos de San Fulgencio y Santa Florentina imaginaron una obra de arte que acompañara la gran reforma que se hace en la iglesia durante el siglo XVI.
     
    Una aportación de lujo para los esfuerzos que se estaban haciendo, principalmente desde Plasencia y Trujillo, por el acrecentamiento del culto a los santos.
     
    La inaguración de estas obras acompañaron a las ancestrales Fiestas del Ramo, que se celebra el penúltimo domingo de agosto. Para aquella ocasión se recibieron embajadas y posibles de Trujillo, Plasencia, incluso el Monasterio de Guadalupe mandó varios religiosos que acompañaran en las celebraciones. Las crónicas cuentan que las fiestas duraron 15 días, fueron muy sonadas y todo el mundo colaboró para el evento.
     
    Berzocana es un hito tocado por la mano de Dios, un lugar marcado por los tiempos y que sobrepasa a las gentes que la disfrutamos y sufrimos en el momento que nos toca, unos de por vida otros de por parte; unos del año, otros cuando la vida les acerca;. Todos los que de aquí nos sentimos, de una u otra manera estamos inmersos en una frenética pasión que nos arrastra y de la que somos depositarios. 
     
    Los Gens de este pueblo están representados en San Fulgencio y Santa Florentina, donde aunaron los valores mas ancestrales del Ser Berzocaniego. La dimensión de estos santos sobrepasa incluso las nuestras fronteras nacionales, pero sólo en la península; hay muchas gentes en Cartagena y en varios pueblos de Murcia, de Alicante, en Madrid, en toda la Diócesis de Plasencia... donde presentarte como berzocaniego resulta un valor positivo .
     

    Madrid - Berzocana. Tres Rutas para el Concierto de la Aparición

       
     
     
    El trabajo realizado por el equipo desplegado por la Asociación de Intérpretes y Artistas de España,http://www.aie.es/home.asp, ha sido sobresaliente en todos los aspectos. Las empresas que desarrollaron el evento "Clásicos en Ruta" han dado muestra de gran profesionalidad y las artistas son de Matrícula de Honor. Y  a María José que sin ella hubiera sido todo casi imposible.
     
     
    De Madrid vinieron todos, tres convoys sucesivos: primero Elena y Victoria con la compañía de Marisa y otra compañera que pasaba las hojas del piano: hicieron la ruta habitual para venir a Berzocana (autovía hasta el Tunel de Miravete y desvío a Deleitosa)
     
    Pasaron la experiencia de recorrer unos 30 kilómetros de carreterinas de montaña de al menos 14 tipos distintos de asfaltos, anchos y estados de conservación, el "pequeño" desastre de las comunicaciones de esta parte de las Villuercas, rematado por la Junta al desvirtuar el cruce de Robledollano.
     
    Sintieron de cerca la naturaleza, los animales. Aterrizaron en la Casa Rural de Agroturismo Rincón de los Olivos, www.alternatura.info , expertos en agricultura y ganadería ecológica y unos soles de personas.
     
     
    El GPS del afinador del piano le jugó una pequeña pasada. Para cualquier persona que no haya venido nunca a las Villuercas, entrar como lo hizo este hombre es hacerlo por la puerta grande.
     
    A la altura de Almaraz le indicaba el desvío de Belvis de Monroy, de allí a Campillo de Deleitosa, a Delitosa y Berzocana. Para morirse y que no te encuentren ni los buitres. Una tras otra, vas cruzando sierras cada vez mas altas y cruzando rios cada vez mas hondos. Cuando sales a Deleitosa, coincidiendo con la parte mala de la compañeras artistas, la carreterina que lleva al pueblo te sabe a gloria.
     
    Comieron en Solana, en el Restaurante de Tía Tomasa, www.restaurantetomasa.com/, una especie de gran cabaña vikinga; excelentemente bien atendia por Goro and company. Ya totalmente relajados estaban a primera hora de la tarde soleándose en los bancos de la plaza de Berzocana.
     
     
    Los últimos que llegaron, con algo de retraso fueron los de  furgoneta que trajo el piano, su suerte no fue menos curiosa. En este caso marcaron la ruta por Trujillo, Zorita, Cañamero.
     
    Hasta ahí ya supone una gran vuelta en tiempo y distancia, pero al final para subir el puerto de Berzocana lo hicieron por la carretera vieja. Esos ocho kilómetros son de los que marcan para toda la vida, por su espectacularidad, por la belleza de sus paisajes, la variedad y frodosidad de la flora que arropa la carretera... Cuando llegaron, sacaron, transportaron y montaron el piano en un pis pas entre los dos, chapó.
     
    Enseguida el afinador retocó las partes del instrumentos y Elena y Victoria no tardaron en aparecer.
     
     
    Hace tiempo que no disfrutábamos de esta manera. La iglesia estuvo llena y la gente se entregó rápidamente al arte de Elena y Victoria comprendiendo que estábamos ante dos de las más grandes. Fue un momento emocionante; consiguieron el silencio absoluto entre personas de distinta condicion social cultural, musical, grandes, niños.. Todos atónitos, absortos, caminando entre cada nota, en cada gesto, a cada suspiro... y para terminar, nos pusieron el corazón en un puño en el Ave María final.
     
    En fin., como todo lo bueno, se acaba enseguida. Esperemos no tardar en repetir la experiencia. Creo que en Berzocana siempre habrá un hueco para alguien que venga a aportar cultura en su amplia concepción. Tenemos en Enero y Marzo otras dos fechas significativas para llenar con una actuación artística de calidad.
     
     
    Cuando tengamos el video lo ponemos.
     
     

    Villuercas, Ibores y Jara. Demasiado Largo

    Villuercas, Ibores y Jara.
    Demasiado Largo

    Juntos o Revueltos

     
    Cuando me preguntan o digo de que comarca soy. Cuando veo los carteles, panfletos, organizaciones administrativas, agrupación de medios, infraestructuras de comunicaciones, la geografía y la historia llego a una conclusión clara: Necesitamos unirnos.

    Entre el Tajo y el Guadiana se desenvuelve una gran montaña cuyo punto mas alto y eje de las mismas se encuentra en el Monte Villuerca. Seña de identidad para estos pueblos. Desde su altura se domina buena parte de la submeseta sur de España

    Estos riscos y montañas forman parte de los sistemas conocidos desde muy antiguo como Los Montes, y desde la Reconquista como "de Toledo". Engloban las tierras más salvajes y vírgenes de la Península:
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    • Montes de Monfrague:fecha norte: Parque Nacional
    • Montes de la Villuerca: Villuercas Ibores y Jara 
    • Montes de la Jara: en tierras de Toledo y Ciudad Real
    • Montes de la Siberia: Montes de Cijara, Montes de Lacimurga y Montes de Capilla
    • Montes de Anchuras: Ciudad Real, Parque Nacional

     

    Centrandonos en nuestra parte vemos como la historia, desde la reconquista cristiana, nos ha tendido a separar: en el reparto de los vencedores las tierras se partieron entre Trujillo, el señorito de Oropesa y Talavera. Divisiones administrativas, júridicas y hasta religiosas que nos han obligado a vivir de espaldas.

    Menos mal que en el último intercambio de cromos, en 1833, no salimos demasiado mal parados; se reinventan las provincias y Cáceres logro recuperar El Ibor y los pueblos de la Jara; y Alía aunque sin sus pedanías: Castilblanco y Valdecaballeros.

    Y así nos hemos metido en un pequeño lío que afecta a la imagen que estamos dando de nosotros mismos con el rompecabezas Villuercas-Ibores-Jara. La Junta de Extremadura, en un loable intento de ordenar el territorio ha llevado a cabo la creación de Comarcas Naturales y así hemos llegado a la reunificación de los Montes de la Villuerca, un esfuerzo que muchos veniamos reclamando desde hace tiempo.

    Tenemos que solucionar esta cuestión, necesitamos reunirnos en un nombre. No puede ser que unos sean de las Villuercas otros de la Jara; que las Denominaciones de Origen vayan cada una por su cuenta; que para decir de donde soy tenga que hacer merienda por el camino.

     
    Diferencias.... pocas; la zona de los Ibores son dos valles: El Ibor (equiparable al Viejas o Almonte) y el Gualija, que está en la misma línea de montañas que el Guadarranque. En cuanto a las rañas que encontramos de Castañar abajo son gemelas, aunque mas grades, de las Mesas de Alía y las dehesas de la Jara apenas difieren de las de Logrosán, la única diferencia es que a los primeros les cae la sierra al Oeste y los segundos las ven hacia el Norte.

    Creo que solo la justificación político-histórica mantienen artificialmente las fronteras internas. Y os aseguro que cuando desgajaron Los Ibores del resto de sus hermanos de las Villuercas, se hizo por el afán de poder de los reyes, condes y demás señoritos de la época, que nos trataron como mercancia que se intercambian unos y otros, sin contar con los pueblos y sus gentes.

    Los pueblos del Ibor representan 1/8 del territorio global de la Mancomunidad . Creo que ya ha sido un logro importante para ellos que toda la zona de producción de Quesos de cabra, no solo de las antiguas Villuercas, sino en todas las Tierras de Trujillo se llame "Quesos de los Ibores"; pero tienen que hacer un esfuerzco por reencontrarse a sí mismos volviendo su cabeza hacia sus hermanos villuerquinos, dejando atrás revindicaciones cuasi nacionalistas y reclamando singualridades basadas en planteamientos injustificables.

    Los pueblos de la Jara ( otro octavo del total ), están mas cerca de lo que parece y mas de la mitad de sus tierras están sierras adentro; sabías que el término municipal de Villar del Pedroso llega casi hasta el mismo Pozo de la Nieves de Guadalupe? creo que puede ser mas identitario para Villar del Pedroso ser consecuente con su propia realidad villuerquina, en lugar de usar el topónimo de los pueblos vecinos, de una Comunidad vecina, ellos nunca tuvieron la coletilla "de la Jara...". Alomejor es que no lo son.
     
    En esta comarca, todavía echamos de menos a pueblos que están entroncados a estos montes: Garciaz, Conquista de la Sierra y Zorita por el Oeste, Bohonal y Mesas de Ibor al Norte y Valdecaballeros y Castiblanco al Sur. Juntos, representamos una oferta iningualable, variopinta pero uniformada entre montes y riscos. Completa y competitiva con cualquier otra por Naturaleza, Patrimonio y recursos...
     
    Mi propuesta es que la Mancomunidad se llame Montes de la Villuerca. Cambiar las tierras por el Monte mas alto y característico de la comarca. Es un matiz interesante, ya que creo que podemos llegar a hacer como nuestra esa referencia y simplificar los discursos.
     
    No veo a ningún ciudadano de la comarca diciendo: "soy de las Villuercas Ibores y la Jara". Si queremos ir todos a una hay que unificar esa respuesta. Si no conseguimos una misma contestación en Logrosán, en Castañar de Ibor o en Carrascalejo, el de donde soy? donde voy? de donde vengo? seguirán siendo tres respuestas: unos dirán que de las Villuercas, o de los Ibores y otros de la Jara.

    Ruta de la Solidaridad por la Vía Verde de Logrosán con la Fundación Barclays.

    La Vía Verde al sol Casquero. Un recuerdo grabado a sudor y fuego

     
    Mas de cien personas de Lisboa y Madrid fundamentalmente, se acercaron a Logrosán con un doble motivo. Hacer un tramo de la Vía Verde: 15 kilómetros desde el Azud de Ruecas a la estación de Logrosán. Con ello y un donativo colaboraban en la realización de diversos proyectos de ayuda a niños desfavorecidos.
     
    A las 10:30 estaba prevista la salida, asi que bastante antes esperabamos la llegada de 2 autobuses. A la hora en punto solo 4 o cinco personas parecían de los de la partida, cuando llegó el Presidente del Consorcio de la Vía Verde, Manolo, nos presentó al coordinador del evento, José Manuel.
     
    Entonces nos enteramos que el autobús salía de Madrid a la 8 de la mañana y que los portugueses lo hacían en coches, de los españoles muchos lo harían también en sus vehículos, ya que se acercaron de casi todos los Barclays del entorno. Cuando apareció el autobús eran casi las 11:30. Así que con el desplazamiento hasta el Azud del Ruecas salimos una hora después, cuando mas alto estaba el sol y con mas de 30 grados en el ambiente.
     
    Con breves discursos y recomendaciones salió el grupo con paso firme y buen ritmo. La primera legua (5km +-) la recorrimos en una hora, magnífico para los casi 32 grados de las 13:30. El coste en bajas fue de una persona; una señora de mediana edad decía que no podría con las mas de dos terceras partes que nos quedaban. Decidimos que se diera la vuelta al punto de partida, le acompañó una amiga. Allí encontrarían sombra y refresco en el pequeño pantano.
     
    Era solo el principio; las temperaturas no dejaban de subir; y la probabilidad de mas bajas era enorme. Así, nos pusimos en contacto con José Manuel para que recogiera a las dos que se volvieron y viniera a modo de coche escoba. No hacía diez minutos que resolvimos la cuestión cuando otro aviso corrío entre los guías; una niña tuvo un ataque de alergia con problemas de respiración con imposibilidad de continuar. Se quedaron padre e hija con una Guía esperando el coche escoba.
     
    Y  mientras era imposible sujetar a la cabeza del grupo. Tiraban con fuerza y no esparaban a la reunión de todos. Así en la cola no se descansaba, el ritmo era bueno pero constante, sin paradas apenas. El coche escoba alcanzó a la cola del grupo a las 14:50 y allí recogió a otra persona que se llevaba encontrando mal hacía un tiempo.
     
    Cigüeñas, rapaces, miles de pajarillos que armaban buen escándalo, aunque el que llevábamos nosostros era como el de una locomotora que corría de nuevo por la vieja vía. El camino sin pendientes era de subida constante, el calor, el trazado, donde las curvas son casi rectas. Era un camino mental, de esfuerzo y aromas de mil flores, de sacrificio personal y de satisfacción en la superación, de sensaciones y de solidaridad.
     
    Tomamos al asalto con todo el respeto del mundo una fuente que manaba abundante y freca agua, Allí se quedó buena parte de calor que traía nuestro cuerpo.
     
    Acortamos la ruta en el último tramo ahorrando kilómetro y medio al esfuerzo y mas de media hora al reloj. En la Fuente Herrumbrosa nos recogió el autobús. que no acercó a los Rosales para reponer líquidos y sólidos para tan desgastados cuerpos. La comida estuvo muy rica; aperitivos de siempre: tortilla de patatas, calamares, prueba de cerdo, morcilla de Guadalupe, gazpacho...
     
    Hubo discursos de agradecimiento, exposiciones sobre los proyectos solidarios financiados, saludos. Importante la presencia del responsable de Barclays en Portugal y España. Allí entre sudores, cansancios y satisfacciones se hizo un grupo  que no olvidará jamás su paso por las Villuercas de Extremadura. La Vía Verde de Logrosán permanecerá para siempre como el día en que se sintieron mas allá de su imaginación.
     
    Enhorabuena a todos. Si lo cuento no se lo creen....

    Ruta de la Cabeza del Moro

    Tierras de las Villuercas

    Ruta a la Cabeza del Moro. Berzocana

     1:30 H Total
     15 min.
     1:15
    Apta para todos los públicos dispuestos.
     
    La Ruta empieza en Berzocana. En menos de 10 minutos de coche estamos en la Casa Rural de la Sierra. A partir de allí, por una senda que se estrecha y agranda por momentos, vamos directos a este curioso megalito.
     
    El camino está en buenas condiciones y es prácticamente llano. A  mas de 1000 metros de altura y con un paisaje de montañas y riscos. Las vistas son increibles en toda la ruta; pero cuando llegamos a la Cabeza del Moro, todo queda pequeño ante el conjunto de rocas del entorno.
     
    Envueltas en una maleza feroz de robles, jaras, retamas mil, hierbas aromáticas.. Un paraje salvaje coronado por la esfinge faraónica. El ídolo de piedra junto al río nos marcará un huella imborrable .